«Ahorrarás un 30 %» es la frase que aparece en todos los folletos y en ningún cálculo. El ahorro real depende de cuatro variables que se pueden medir en tu casa concreta, y hacer la cuenta lleva diez minutos. Aquí está el método, aplicado a una vivienda tipo de la provincia.
Las cuatro variables que mandan.
1. La transmitancia actual (U). Indica cuántos vatios atraviesan un metro cuadrado por cada grado de diferencia entre dentro y fuera. Una cubierta antigua sin aislamiento anda con facilidad por encima de 2 W/m²K. Una bien resuelta hoy se queda en torno a 0,20 W/m²K, por debajo del límite de 0,33 que el CTE exige a las cubiertas en la zona climática de Ávila, la más severa de España en invierno.
2. La superficie de cubierta. No la planta: los metros reales de faldón, que con pendiente son siempre más.
3. La severidad del clima. Se expresa en grados-día de calefacción: cuántos grados y durante cuántos días hay que calentar. Ávila está entre los valores más altos del país.
4. Tu sistema de calefacción. Un kilovatio hora útil no cuesta lo mismo con gasóleo, con gas, con pellet o con una bomba de calor, y ahí es donde el ahorro energético se convierte en ahorro económico.
El cálculo, paso a paso.
Tomemos una vivienda unifamiliar con 120 m² de cubierta sin aislar, en la provincia de Ávila.
La pérdida por transmisión se estima multiplicando U × superficie × grados-día × 24 horas. Con U ≈ 2,0 W/m²K, la cubierta pierde del orden de varios miles de kilovatios hora cada temporada de calefacción, solo por el tejado. Al bajar la U a 0,22, esa pérdida cae aproximadamente a la novena parte: una reducción superior al 85 % en esa partida concreta.
La conversión a euros depende del combustible y del rendimiento de la caldera, y por eso preferimos hacerla con tus facturas delante. Pero el orden de magnitud es siempre el mismo: en una casa de dos plantas sin aislar, la cubierta es la partida de pérdidas más grande de toda la envolvente, por delante de muros y ventanas.
| Material | Conductividad | Espesor para U≈0,22 | Dónde encaja |
|---|---|---|---|
| Lana mineral | 0,035–0,040 W/mK | 16–18 cm | Entre viguetas, sarking, desván |
| Poliestireno extruido | 0,034 W/mK | 15–16 cm | Cubierta invertida y sarking |
| Poliuretano | 0,024–0,028 W/mK | 11–13 cm | Sarking y proyectado |
| Celulosa insuflada | 0,038–0,042 W/mK | 17–20 cm | Relleno de cámara |
Ese es el motivo por el que desconfiamos de las soluciones de «alta prestación» de cuatro centímetros: para llegar al mismo nivel harían falta conductividades que ningún aislante convencional alcanza. El espesor manda.
El ahorro que no aparece en la factura
Hay una mitad de la ecuación que ningún cálculo de amortización recoge: el confort en verano. En una casa sin aislar, la planta alta se vuelve inhabitable por la tarde de julio y agosto.
Es, con diferencia, lo que más comentan nuestros clientes después de aislar. No aparece en euros, pero es la mitad de lo que se compra.
Qué acorta el retorno (y qué lo alarga).
Lo acorta: partir de una cubierta sin nada de aislamiento, tener mucha superficie de tejado respecto al total de la casa —típico de la vivienda de una o dos plantas—, calentar con un combustible caro y aprovechar una obra que ya ibas a hacer.
Lo alarga: que la casa ya tuviera algún aislamiento, que se use solo los fines de semana, y aislar como obra independiente con andamio propio. Si tu cubierta está sana y no toca retejar, el retorno es real pero más largo; te lo diremos así en lugar de venderte un porcentaje inventado.
El mejor momento para aislar una cubierta es el día que la vas a levantar por otra razón. El segundo mejor momento es hoy, pero cuesta bastante más.
Antes de aislar, sella.
Es la parte barata del trabajo y la que más se olvida. Una trampilla de desván sin junta, unos pasatubos abiertos o el hueco alrededor de la chimenea pueden mover más aire caliente que varios metros cuadrados mal aislados. Las infiltraciones se sellan primero; el aislante después.
Y una advertencia que ahorra disgustos: aislar mal es peor que no aislar. Si la barrera de vapor se coloca del lado frío o si se tapa la ventilación de la cámara bajo teja, el vapor de la vivienda condensa dentro del aislante, este se moja, pierde buena parte de su capacidad y ya no seca. Aparece moho en el perímetro del techo y el problema se confunde con una gotera.
Qué sistema da más ahorro por euro invertido.
No todos los sistemas rinden igual respecto a lo que cuestan. Ordenados por relación entre mejora y desembolso:
Aislar el suelo del desván no habitado. Es imbatible: se extiende lana mineral o se insufla celulosa sobre el forjado del último piso, se ejecuta en una jornada, no exige andamio ni tocar la teja y deja el desván frío. Si tu bajocubierta es un trastero al que subes tres veces al año, esta es la respuesta.
Insuflado en cámara existente. Sin obra, sin escombro y sin desalojar. La condición es que la cámara exista, esté limpia y tenga continuidad; se comprueba con endoscopio antes de presupuestar.
Sarking aprovechando un retejado. El de mejor resultado técnico —aislante continuo, sin puentes térmicos por las viguetas y sin perder altura interior— y muy rentable si la obra ya estaba decidida. Como intervención aislada, con andamio propio, el retorno se alarga bastante.
Trasdosado interior con falso techo. La última opción: resta altura, obliga a rehacer luminarias e instalaciones y hay que cuidar mucho los encuentros del perímetro para no dejar zonas frías donde aparezca moho. Se usa cuando la cubierta es reciente o no se puede intervenir desde fuera.
Cómo saber qué toca en tu caso.
Con una visita se comprueba qué aislamiento hay, si existe cámara y en qué estado, y cómo está ventilada la cubierta —con endoscopio cuando hace falta—. A partir de ahí la propuesta lleva material, espesor y transmitancia estimada del conjunto, no adjetivos. Los sistemas posibles y sus precios están en aislamiento de cubiertas, y si además la teja está agotada, lo lógico es plantear las dos cosas juntas en una rehabilitación.